Santificando el Día del Señor y Promoviendo una Santa Conversación en Este

El día del Señor y el Sábado Cristiano – Dios requiere que guardes el 4° mandamiento tan bien como los otros nueve

Por el Reverendo Thomas Watson

Reverendo Thomas Watson. Pastor Reformado del siglo XVII, estudiante brillante del Emmanuel College de la Universidad de Cambridge, pastor por 16 años de la Iglesia San Esteban en Walbrook, Londres, en 1661 fue obligado a abandonar la iglesia de la que era pastor al no poder firmar en buena conciencia el “Acta de Uniformidad”, desde entonces predicó donde bien le fuera posible por un periodo de diez años, esto hasta que fue llamado a ser el ministro de Sir John Langham y su familia en Crosby House de Londres, murió súbitamente en el condado de Essex, posiblemente en 1689 o 1690. Su principal obra fue “Body of Divinity”, publicado en castellano como “Tratado Teológico”.

Un extracto de: Arrebatando el Cielo en las Tormentas

El sexto deber al que debemos ofrecernos a nosotros mismos con violencia, es la santificación religiosa del día del Señor. “Acuérdate de guardar el día de reposo”. Nuestro sábado cristiano viene del seno del sábado judío, se llama el día del Señor, Apocalipsis 1:10, de Cristo, el autor de este. Nuestro sábado es alterado por designación del mismo Cristo. Él se levantó este día del sepulcro y apareció con frecuencia a sus discípulos, 1 Corintios 15:4-8, para intimar con ellos (dice Atanasio) transfirió el sábado al día del Señor. Y San Agustín dice que por el levantamiento de Cristo en el primer día de la semana, fue consagrado como el sábado cristiano en recuerdo de su resurrección. Este día fue llamado antiguamente dies lucis, el día de la luz, como observa Junius. Los otros días de la semana serían obscuros si no fuera por el brillo del Sol de Justicia en este día. Este día ha sido llamado por los antiguos, regina dierum, la reina de los días. Y San Hierom prefiere este día sobre todos los solemnes días festivos. La iglesia primitiva guardó este día con alta veneración, era una gran insignia de su religión, porque cuando se hizo la pregunta ¿servasti dominicum? ¿Guardaste el día de reposo? La respuesta era, Christianus sum, yo soy un cristiano ¡Yo no tendría el atrevimiento de omitir el día del Señor! ¡Qué gran causa tenemos para recordar este día! Como el beneficio de la liberación de Israel del cautiverio babilónico fue tan grande que ahogó el recuerdo de su liberación de Egipto, Jeremías 16:14, así que el beneficio de nuestra liberación del cautiverio de Satanás y la resurrección de Cristo después de terminada la gloriosa obra de nuestra redención son tan famosos, que con respecto a sus otros beneficios, sean estos recibidos con disminución por así decirlo. Grande fue el trabajo de la creación, pero mayor fue el trabajo de la redención, cuesta más redimirnos que crearnos. En uno, sólo se habló una palabra, Salmo 148:5, en el otro fue por derramamiento de sangre, Hebreos 9:22. La creación fue obra de los dedos de Dios, Salmo 8:3, la redención el trabajo de su brazo, Lucas 1:51. En la creación Él nos dio a nosotros mismos, en la redención Él se nos da a sí mismo. De modo que el sábado, al recordar nuestra redención, debe observarse con la más alta devoción. Es por esto que debemos ofrecernos en una santa violencia a nosotros mismo en la obediencia a guardar este santo día.

Cuando estamos próximos a este bendito día, debemos trabajar para que así como el día sea santificado, santifiquemos también nuestros corazones.

En este día debemos descansar de todos los trabajos de nuestra vocación. Como Abraham, que cuando fue a ofrecer sacrificio, dejó a su sirviente y su asno al pie de la colina, Génesis 22:5, entonces, cuando debemos adorar a Dios en este día, debemos dejar atrás todos los negocios seculares. – Y así como José cuando hablaba con sus hermanos, quien expulsó a los egipcios, de igual forma, cuando hemos de hablar con Dios en este día, debemos expulsar todos los quehaceres terrenales. Aunque está permitido hacer obras de necesidad y obras de caridad (porque Dios quiere misericordia y no sacrificio), pero en otros casos, es necesario que cesemos de trabajar en los negocios mundanos. Esto lo observamos en María Magdalena, cuando ella se negó a ungir el cadáver de Cristo en el día de reposo, Lucas 23:56. Ella había preparado sus especies aromáticas y ungüentos con anticipación, pero no vino al sepulcro hasta que el sábado había pasado. Descansó ese día de todo trabajo, aunque ungir el cuerpo muerto de Cristo era un trabajo recomendable y glorioso.

Cuando este bendito día se acerca, debemos elevar nuestros corazones en agradecimiento a Dios, debido a que ha puesto otra labor en nuestras manos para ganar la sabiduría celestial. Estos días santos, son nuestros días de cosecha espiritual, ahora el viento del Espíritu de Dios sopla sobre el paño de nuestros afectos, y avanzamos mucho más en nuestro peregrinaje celestial. Cristo, levanta tu corazón a Dios en agradecimiento, que Él te ha dado otra temporada de oro, y asegúrate de obtener el mejor provecho, pues podría ser la última, las estaciones de gracia no son como las mareas, si un hombre pierde una marea, puede conseguir otra.

Este día se acerca, debemos vestirnos en la mañana y preparar nuestras almas para recibir la Palabra. El pueblo de Israel debe lavar sus vestiduras antes de que la ley sea entregada a ellos. Nuestros corazones deben ser lavados por la oración y el arrepentimiento, los oráculos de Dios deben ser entregados a nosotros.

Cuando nos congregamos, nosotros debemos disponernos, para estar ante la presencia de Dios, con seriedad y deleite, para escuchar la sagrada Palabra del Señor. Eliminemos las obligaciones que vuelan en nuestra cabeza sobre nuestros deberes.

Debemos trabajar para mejorar en cada día de reposo, cuando el Señor establece un costo, Él observa el fruto. La fresca unción de Dios está después de nosotros encontrarnos sedientos, y nuevos codos serán agregados a nuestra estatura espiritual. No debemos ser como la salamandra, que vive en el fuego pero nunca se calienta. En estos días, los cristianos deberían caminar en pos de la comunión con Dios y tratar de tener la iluminación de su Espíritu, y descubrir una compresión más clara de su amor en Cristo. En resumen, deberíamos guardar el día de reposo como lo hizo Moisés, él subió al monte para poder ver a Dios.

Debemos dedicar todo el día a Dios. Según la ley, se nombró un solo sacrificio para otros días de la semana, pero se debían ofrecer dos corderos en el día de reposo. Todo este día debe ser vivido en comunión con Dios, Él debe ser adorado en público, y al regresar a casa debemos tener un culto familiar. Muchos dejan su religión en la iglesia, como he visto que ocurre con algunas de sus biblias, no santificando el nombre de Dios en sus propias casas, Malaquías 3:8¿robará el hombre a Dios?” Cuando los hombres pretenden adorar a Dios en el templo, pero lo hacen a Él a un lado en sus familias y en su vida íntima en el día de reposo, esto es robar a Dios, robarle parte de su día.

Una buena razón por la que debemos consagrar todo el día de reposo a Dios y darle doble devoción es porque Dios dobla sus bendiciones sobre nosotros en este día. Como el maná llovió el doble durante el sexto día, a diferencia de los otros días, así el maná de las bendiciones espirituales cae el doble en el día de reposo en comparación con cualquier otro día.

Debemos alegrarnos en este día como un día en el que disfrutamos mucho más de la presencia de Dios, Juan 8:56, “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó”. Entonces cuando veamos venir un día de reposo, deberíamos regocijarnos. Los protestantes en Francia llamaron a su iglesia paraíso, porque allí se encontraron con Dios. Los judíos llamaron el sábado desiderium dierum, el día deseado, Isaías 58:13 “y lo llamares delicia”, nosotros deberíamos considerarlo como el mejor día, como la reina de los días, coronada con una bendición, Salmo 118:24 “Este es el día que hizo Jehová;
Nos gozaremos y alegraremos en él
– Él ha hecho todos los días, pero ha santificado este. Debemos considerar este día como un mercado espiritual para nuestras almas, en donde tenemos comercio y transacción con Dios. Este día de reposo es el comienzo de un reposo eterno. En este día Dios abre el estanque de Betesda, en el que fluyen esas aguas que refrescan a los quebrantados de corazón. ¿Y aun así no llamaréis a este día una delicia? Los judíos en el día de reposo dejaron de lado su silicio y su luto.

Esta es la manera correcta de santificar un deber, y es un deber en el cual los cristianos deben emocionarse y entregarse a sí mismos con violencia en ello.

Sobre todos los demás ¿Hasta qué punto hacen cumplir este mandamiento aquellos en cuyas manos Dios ha puesto el poder de la magistratura para mostrar violencia santa al hacer que el día del Señor sea estrictamente observado? Qué patrón tan raro ha establecido Nehemías para todos los buenos magistrados, Nehemías 13:15, “En aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban en lagares en el día de reposo, y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos y toda suerte de carga, y que traían a Jerusalén en día de reposo; y los amonesté acerca del día en que vendían las provisiones”, Versículo 17, Y reprendí a los señores de Judá y les dije: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día de reposo?”, ¿Cómo te atreves a quebrantar el mandamiento y haces una entrada falsa en el reposo eterno de Dios? Mi señor, su proclamación para la observancia piadosa del sábado y sus actos punitivos sobre algunos ofensores han dado testimonio público de su celo por este día. El guardar el honor del sábado, hará que se guarde su honor magisterial.

El séptimo deber al que debemos ofrecernos a nosotros mismos con violencia, es una conversación santa, y de hecho ya estamos suficientemente atrasados para eso, por lo tanto tenemos necesidad de provocarnos a hacerlo, Malaquías 3:16. “Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero”. Una persona agraciada no sólo tiene religión en su corazón, sino también en su lengua, Salmo 37:30. “La boca del justo habla sabiduría,
Y su lengua habla justicia
”,
él arroja palabras santas como perlas. Es culpa de los cristianos que no se reúnen para provocar buenos discursos a pie, es una modestia pecaminosa, hay muchas visitas, pero ellos no dan una visita a las almas de los demás. En las cosas mundanas su lengua es como una pluma en las manos de un hábil escritor, pero en materia de religión, es como si su lengua se hubiera adherido al paladar. Debemos responder a Dios por palabras ociosas, así como también por el silencio pecaminoso.

¡Oh, ofrezcámonos violentamente a nosotros mismos en esto! ¡Aboguemos por un buen discurso! – ¿En qué deberían nuestras palabras dilatarse y expiarse sino en el cielo? El mundo es una gran posada, somos huéspedes en esta posada, los viajeros cuando se instalan en una, no pasan todo el tiempo hablando de esta, deben alojarse unas pocas horas ahí y en breve se marchan, pero ellos hablan sobre su hogar, mientras el país se marchita porque ellos están viajando. Entonces al reunirnos, no debemos estar hablando solo del mundo, debemos dejar esto en el presente, pero, sin embargo, deberíamos hablar de nuestra patria celestial, Hebreos 11:16.

Para que podamos provocar un buen discurso (porque esto no ocurrirá sin algún tipo de violencia), permita que estas consideraciones sean debidamente sopesadas.

El discurso demuestro lo que hay en el corazón. Cómo el espejo refleja cómo es la cara, si es justa u horrible, es así como las palabras demuestran lo que es el corazón. Los discursos vanos, descubren un corazón ligero, los discursos agraciados muestran el nacimiento de un corazón lleno de gracia. El agua del conducto muestra lo que es la primavera.

El discurso santo es muy edificante. El Apóstol nos ordena “edificarno unos a otros”, Efesios 4:12. ¿Y qué mejor que de esta manera? – Un buen discurso ilumina la mente cuando esta es ignorante, la fundamenta cuando esta se encuentra vacilando, una buna vida adorna la religión y un buen discurso la propaga.

El discurso agraciado nos hace semejantes a Cristo. Sus palabras fueron perfumadas con santidad, “La gracia se derramó en tus labios”, Salmo 45:2. Él habló y causó admiración en todos, sus manos hicieron milagros y su lengua habló el mensaje de Dios, Lucas 4:22. “Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca”. Cristo nunca entró en ninguna compañía, pero impartió un buen discurso durante el camino. Leví le hizo una fiesta, Lucas 5:29. Y Cristo lo festejó con un discurso santo. Cuando llegó al poso de Jacob, él inmediatamente habló del “agua de vida”, Juan 4. Cuantos más santos son nuestros discursos, más somos como Cristo. ¿No deberían los miembros ser como la cabeza?

Dios observa especialmente cada buena palabra que hablamos cuando nos encontramos, Malaquías 3:16. “Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él”. Tamerlan, ese capitán escita, siempre tenía un libro con los nombres y buenos servicios de sus subalternos, los cuales siempre fueron generosamente recompensados. Dios tiene una redoma para las lágrimas de su pueblo, – así que Él tiene un libro en el que anota todos los buenos discursos, y hará una mención honorable de ellos en el último día.

El discurso santo es un medio para traer a Cristo a nuestra compañía. Los dos discípulos estaban hablando y compartiendo sobre la muerte de Cristo, y mientras hablaban, Jesucristo se acercó y estuvo en medio de ellos, Lucas 24:15. “Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos”. – Cuando los hombres se entretienen con malos discursos, Satanás se acerca, y se hace uno en esa compañía, pero cuando se encuentra ante un discurso santo y agraciado, Jesucristo se acerca, y donde quiera que venga, Él trae consigo una bendición. Tanto para el primero, como para el ofrecimiento violente de nosotros mismos en guardar nuestros deberes con respecto al día del Señor.

Preguntas de reflexión y repaso:

1. ¿Cuál es la principal razón por la cual el día de reposo cambió de sábado a domingo? Ver Job 19:25-26; Mateo 28:5-6; Juan 20:27-29.

2. ¿Por qué podemos decir que el mejor día de la semana es el día de reposo cristiano (Domingo)?

3. De acuerdo a Malaquías 4:2 ¿Quién es el Sol de Justicia? ¿Este Sol de Justicia ilumina todos nuestros días?

4. ¿Cuál era uno de los grandes distintivos de los cristianos en la iglesia antigua? ¿Qué significa la expresión Christianus Sum? ¿Cómo se empleaba esta expresión?

5. ¿Qué actitud y disposición debemos tener con respecto a los quehaceres terrenales en el día del Señor?

6. ¿Qué obras están permitidas en el día de reposo?

7. ¿Qué aprendemos de María Magdalena con respecto al día del Señor? Lucas 23:56.

8. ¿Qué disposición debemos tener cuando este día se acerca?

9. ¿Qué promesas nos da Dios cuando nos disponemos a guardar el día de reposo con piedad, seriedad y deleite? Ver Isaías 58:13-14

10. ¿Cuánto tiempo debemos consagrar a Dios en el día de reposo?

11. ¿En qué forma podemos estar robando parte del día del Señor?

12. ¿Qué ocurre si somos celosos de guardar el honor del sábado cristiano?

13. ¿A qué clase de conversaciones debemos estar prestos en el día de reposo?

14. Con respecto a nuestros diálogos ¿Por qué cosas debemos responder a Dios? Ver Mateo 12:36-37; Ezequiel 3:18-19

15. ¿Qué evidencian nuestras conversaciones? Mateo 12:34; Mateo 15:18-19; Lucas 6:45

16. ¿En qué sentido las conversaciones santas nos hacen semejantes a Cristo?

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