La Tentación de Cristo Sermón 2

Por el Reverendo Thomas Manton

El Reverendo Thomas Manton. Nació en Laurence Lydiard, Somerset, fue educado en Hart Hall, Oxford, donde se graduó como B.A. 1639, años después se hizo Doctor en Divinidades. Fue ordenado Diacono por el Obispo Joseph Hall de Norwich. Luego fue nombrado profesor de la ciudad de Collumpton en Devon. Posteriormente fue llamado a la parroquia de Stoke Newington en Middlesex en el invierno de 1644-1645. Participó de la Asamblea de Westminster y en la publicación de la Confesión de Fe, llegó a predicar ante el Parlamento en varias ocasiones. Oliver Cromwell lo nombró uno de sus capellanes, fue expulsado de su iglesia en 1662, comenzó a tener reuniones privadas en su casa, pero en 1670 fue encarcelado por esto. Aun en su encarcelamiento continuó predicando y escribiendo, al punto que predicaba a los prisioneros y a los encargados de la cárcel, llegando a ser responsable de las llaves de esta cuando el carcelero estaba ausente. Posteriormente predicó al Rey y defendió la libertad religiosa, murió en su cama en Londres con 57 años de edad. Sus obras teológicas se imprimieron en 22 volúmenes.

Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Mateo 4:2-4

En estas palabras podemos señalar tres ramificaciones:

En primer lugar, la ocasión.

En segundo lugar, la tentación misma.

En tercer lugar, la respuesta de Cristo.

En primer lugar, encontramos la ocasión de la primera tentación, esto en el segundo verso, Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.”

I. De su ayuno.

II. De su hambre.

Y algo debo exponer sobre ambos de forma conjunta, y algo de forma distintiva y separada.

1. Conjuntamente. En cada parte de la humillación de nuestro Señor, hay una emisión de algunos rayos de su Deidad, que cada vez que se le ve como un verdadero hombre, se le puede conocer como verdadero Dios también. ¿Cristo está hambriento? Estuvo en un ayuno de cuarenta días continuos, para mostrar cómo Dios pudo sostener su naturaleza humana. Se ve la realidad de su naturaleza humana, porque se sometió a todas nuestras debilidades más sin pecado. El poder de su naturaleza divina se manifestó, porque le permitió continuar cuarenta días y cuarenta noches sin comer ni beber nada, siendo que lo máximo que un hombre ordinario puede ayunar es normalmente nueve días. Así, su divinidad y su humanidad se expresan en la mayoría o en todas sus acciones, Juan 1:14, “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre).Había un velo de carne, pero aun así la gloria de su naturaleza divina fue vista, y pudo ser vista por todos los que tenían ojos y corazón para verla. Se acostó en el pesebre de Belén, pero una estrella apareció para conducir a los sabios ante Él; y los ángeles proclamaron su nacimiento a los pastores, Lucas 2:13, 14. Creció de niño, a la velocidad normal de otros niños, pero cuando tenía doce años, disputó con los doctores de la ley, Lucas 2:42. Se sometió al bautismo, pero luego fue proclamado por una voz del cielo como el Hijo amado de Dios. Fue defraudado en la higuera cuando tenía hambre, lo que muestra la debilidad de la ignorancia humana, pero repentinamente la maldice y se seca, lo que demuestra la gloria de su poder divino, Mateo 21:19. Aquí fue tentado por Satanás, pero ministrado y atendido por una multitud de ángeles gloriosos, Mateo 4:11. Finalmente crucificado por su debilidad, pero viviendo por el poder de Dios, 2 Corintios 13:4. Él murió colgando de una cruz, pero luego las rocas se rompieron, las tumbas se abrieron y el sol se obscureció. A lo largo del evangelio usted puede ver estas entremezclas. Necesitaba humillarse para comprar nuestras misericordias, pero también necesitaba descubrir su gloria divina para asegurar nuestra fe. Por lo tanto cuando observamos alguna evidencia de fragilidad humana, para que el mundo no se ofendiera y tropezara con ello, al mismo tiempo se complacía en dar alguna demostración notable del poder divino; como ocurre del otro lado, que cuando los hombres santos son honrados por Dios, algo cae para humillarlos, 2 Corintios 7:7.

2. Distintivamente y separadamente. Dónde observar.

[1]. Que Él ayunó cuarenta días y cuarenta noches, también lo hizo Moisés cuando recibió la ley, Éxodo 34:28. Y en la restauración de la ley, Elías hizo lo siguiente, 1 Reyes 19:8. Ahora bien, lo que estos dos grandes profetas habían hecho, Cristo, el gran profeta y doctor de la Iglesia Cristiana, también lo hizo. Por el número de cuarenta días, la curiosidad se puede hacer evidente, pero es peligroso sacar conclusiones donde no podemos afirmar con certeza. Sin embargo, esto no está mal, podemos observar que cuarenta días fue el tiempo habitual asignado para el arrepentimiento, como fue el caso de los ninivitas, Jonas 3:4; así también el profeta Ezequiel debía llevar los pecados del pueblo durante cuarenta días, y la inundación del mundo antiguo transcurrió durante cuarenta días, Génesis 7:17. Este fue el tiempo dado para su arrepentimiento, y por lo tanto para su humillación, sin embargo el ayuno de cuarenta días de la cuaresma, está mal fundamentado en este ejemplo, porque este ayuno de Cristo no puede ser imitado por nosotros, como ningún otro de sus milagros.

[2]. Al final de los cuarenta días estaba hambriento, muy atacado por la debilidad y el hambre, como cualquier otro hombre en cualquier otro tiempo lo estaría por falta de carne. La providencia de Dios lo permitió, para que Él fuese más capaz que las tentaciones de Satanás, porque el tentador ajusta sus tentaciones a la situación presente y condiciones de los hombres. Cuando Cristo tuvo hambre, lo tienta a que se proporcione así mismo pan, de la manera en la que el tentador lo manda. Él trabaja con lo que él encuentra, así cuando los hombres lo tienen todo materialmente, los tienta a que se enorgullezcan y se olviden de Dios, cuando están en la indigencia, los influencia para desconfiar de Dios, si les ve codiciosos, él los ata con un pedazo de oro, como hizo con Acán; si está descontento y conspira por la destrucción de otro, él encuentra ocasiones. Cuando Judas tuvo la intención de vender a su Maestro, él le envió un vendedor de baratijas para conspirar. Así él trabaja sobre nuestras disposiciones, o nuestra condición, casi siempre lo hace sobre nuestras disposiciones, pero aquí sólo lo hizo con la condición en la que se encontraba Cristo. Él observa hacia qué lado se inclina el árbol, y luego lo empuja hacia adelante.

En segundo lugar. La tentación en sí misma, que se encuentra en el tercer verso, donde las siguientes cosas son observables:

I. Procuró intimar en su tentación. “Y cuando el tentador vino a Él.”

II. La propuesta de la tentación. “Si eres hijo de Dios”, etc.

I. La forma como direccionó la tentación, “Y cuando el tentador vino a Él”, aquí tenemos dos cosas que deben ser explicadas.

1. De qué manera el tentador vino a Cristo.

2. Cómo se dice que él llega al Señor.

[1]. De qué manera el tentador vino a Cristo. ¿Las tentaciones que enfrentó Cristo deberían verse como visiones, o como eventos históricos, como actos que fueron visibles y ejecutados? Entre estas dos opciones, me inclino a la última, y de hecho es la que aquí manejo, porque la Escritura dice, proselton auto o peirazon, “el tentador vino a Él.” Esto implica algún movimiento local y el acceso del tentador a Cristo, bajo una forma con aspecto visible externamente. Como ocurre posteriormente, cuando el Señor le dice que se vaya, “entonces el diablo lo dejó”, esto se anota en el verso 11, es decir se efectúa el retiro de Satanás de su presencia, así pues no se trata meramente de la finalización de una visión. Sí, todo el tiempo lo “toma” y lo coloca en el pináculo del templo, y “lo lleva a un monte alto.” Todo lo cual deja ver externamente la apariencia de Satanás, y no una palabra que implique una visión íntima. Tampoco podemos concebir cómo Satanás demanda de Cristo un acto de adoración -“si postrado me adoras”- a menos claro que el objeto de adoración se colocara delante de él en alguna forma visible. La venida de los ángeles a Cristo cuando el diablo lo dejó, como leemos en el verso 11, todos la han entendido como un evento histórico y como una visita externamente visible. ¿Por qué no se entiende así el ir y venir del diablo? Y si todo hubiera transcurrido en visión, y no como un evento histórico ¿Cómo podría Cristo estar hambriento, o el diablo tomar esa ocasión para tentarlo? ¿Cómo podrían las preguntas y respuestas ser lanzadas de un lado a otro, y las Escrituras discutidas? De modo que desde el punto de vista que enmarca todo el texto, aquí hubo un congreso externamente visible entre Cristo y el diablo. Si piensas que estás por debajo de Cristo, te estas olvidando de la maravillosa condescendencia del Hijo de Dios; no es lo más indigno para Él la crucifixión, su pasión y ser enterrado. Es cierto, en las Escrituras de los Profetas, muchas cosas que tenían una relación histórica sólo transcurrieron en visión, pero no en los evangelios, que son la historia de la vida y la muerte de Cristo, donde las cosas se establecen claramente como acontecieron. Para los hombres, la angustia de las tentaciones de Cristo se vería disminuida si pensáramos que sólo fue una fantasía e imaginación más que un evento real. Y si las tentaciones del Señor se disminuyen, así también su victoria, como también se verá disminuido nuestro consuelo. En resumen, tal como fue el viaje de Cristo al desierto, tal fue su ayuno, tal su tentación, todo esto fue real. Todas estas cosas nos han sido entregadas en el mismo estilo y siguiendo el mismo hilo del discurso. Si promovemos que estas situaciones sólo ocurrieron en visión y éxtasis, no habría existido peligro para Cristo en la segunda tentación, cuando fue tentado a arrojarse desde el pináculo del templo. Con toda seguridad, fue verdaderamente tentado, y no fue tan sólo una visión. Sí, esto no parece ser muy creíble y agradable para la dignidad y la santidad de Cristo, que Satanás lo tentara con falsas sugestiones internas y una especie de inmisión en su entendimiento conduciéndolo a fantasear; que Cristo aparentemente estuvo aquí y allá mientras realmente se encontraba en el desierto. Porque o Cristo tomó nota de estas imágenes falsas en su imaginación o no. Si así lo hizo, entonces no hay tentación, ya que entonces sería un error en la mente de Cristo, el hecho de que Él pensara que estaba en el pináculo del templo, o en la cima de un monte alto, cuando en realidad estaba en el desierto. Es difícil pensar que se pudieran hacer estas sugestiones sin cometer algún error o pecado, pero una sugestión externa hace que el pecado esté tan sólo en el tentador, no en la persona tentada. Nuestros primeros padres no perdieron su inocencia por una sugestión externa, sino por la admisión interna de esta, tomando morada en sus mentes. Para un hombre sin pecado, el tentador no tiene forma de tentarlo sino de forma externa.

[2]. ¿Cómo es que se afirma que el tentador fue a Cristo después de su ayuno, siendo que en Lucas 4:2 leemos: “por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.”?

Yo respondo – (I.) Algunos piensan que el diablo tentó a Cristo durante cuarenta días, lo cual hizo durante ese tiempo de forma invisible, como lo hace con otros hombres, esforzándose por inyectarle sugerencias pecaminosas; pero no pudo encontrar nada en Él con que pudiera trabajar, Juan 14:30. Posteriormente, al cabo de cuarenta días toma otro curso, y aparece visiblemente en la forma de un ángel de luz, de la manera más solemne e industriosa para tentarlo. Esta opinión es probable.

(2). Otra posible respuesta al respecto, afirma que debemos entender el sentido del discurso de Lucas: “por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días”, es decir, al terminar esos días. Aquí tenemos una prolepsis, una pequeña inversión del orden. Pero al tomar en cuenta a Marcos 1:13, donde se nos dice: “Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras”, tomo la respuesta precedente.

II. La propuesta de la tentación: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” Ciertamente, toda tentación del diablo procura el pecado. ¿Dónde está el pecado en esta? Si Cristo hubiera convertido las piedras en pan, y se hubiera declarado por medio de este milagro el Hijo de Dios, pareciera que en esto no hay maldad. Así como los milagros que hizo en otras ocasiones, por el ejemplo al convertir el agua en vino en una fiesta matrimonial, al multiplicar los panes en la distribución para alimentar a una multitud. Aquí no había curiosidad, el hecho parecía ser necesario para calmar su hambre. En esta tentación no se exhorta a la superficialidad, – se trata de pan, no de golosinas u ocasiones de desenfreno, sino en pan para su sustento necesario. Respondo: a pesar de toda esta apariencia justa, no obstante, este primer asalto que propuso Satanás fue muy doloroso y severo.

1. Porque aquí se implican una multiplicidad de pecados, y hay muchas tentaciones combinadas en este asalto.

[1]. Aquí está Cristo, quien fue llevado por el Espíritu al desierto para ayunar, y para ser tentado, ahora debe romper su ayuno y obrar un milagro ante la dirección de Satanás. Lo que se disputa entre Dios y el diablo se resume en la siguiente pregunta ¿Quién será soberano? Es así como no se cumplió el deseo del tentador que era hacer que Cristo siguiera sus consejos, y lograr cualquier cosa bajo sus mandatos y sugestiones.

[2]. Se procuró que Cristo dudara de la voz que escuchó en su bautismo desde el cielo, Tu eres mi Hijo amado”, y el diablo comenta, “Si eres el Hijo de Dios.” Así deseaba incitarlo a demostrarlo por medio de una obra extraordinaria, ¿Sería cierto o no? ¿Debería creer en este testimonio público audible o no? No hay una tentación tan hiriente, ni un dardo tan venenoso, como aquellos que tienden al cuestionamiento de los fundamentos de la fe, ya que estos provienen del amor de Dios, y esta era una afirmación reciente sobre Él. Por lo tanto, aquí encontramos una de las flechas más agudas que podían salir del arco de Satanás.

[3]. Esta tentación tendía a debilitar su confianza en el cuidado y el amor de la providencia paternal de Dios, ahora se encuentra afligido por el hambre y en medio de un lugar desértico, donde no podría conseguir comida, Satanás lo llevaría a sospechar y dudar de la providencia de su Padre, esto como si fuera incompatible ser el Hijo de Dios y abandonarlo sin recursos para suplir su hambre, y por lo cual debe tomar algún curso propio extraordinario para proveerse así mismo.

[4]. Esto tendía a moverlo a proceder por vanagloria, obrando un milagro ante el diablo, para demostrar su poder, así como todas las acciones innecesarias son una vana ostentación.

2. Porque era en sí misma una propuesta misteriosa y desconcertante, la cual presentaba inconvenientes en ambas lados, desde cualquier extremo que eligiera nuestro Señor, si lo hacía o no, con esto qué buscaba sugerir el tentador. Si lo hacía, podría parecer que estaba dudando de la verdad de la Palabra de Dios, por la que se declaró que Él era su Hijo, o llevarlo a desconfiar de la providencia del Padre, o así abrir paso a una vana ostentación de su propio poder. Si no lo hacía, él parecía querer hacerlo ver como insuficiente, al no proporcionar los alimentos necesarios para su sustento cuando estaba en su poder hacerlo, y podría ser visto como irracional ocultar lo que concernía a todos saber, es decir, que Él era el Hijo de Dios. Nos parece doloroso escuchar a otros desconfiar de nosotros mismos, cuando nos es fácil refutarlos, tales provocaciones difícilmente pueden ser soportadas por los espíritus más modestos. Esta tentación fue nuevamente puesta sobre Cristo en la cruz, en Mateo 27:40 leemos: “si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.” Pero todo debe ser hecho bajo la dirección de Dios, y de acuerdo a la obediencia que debemos a Él, mostrando respeto por su gloria. Satanás y sus instrumentos estarán satisfechos si no se evidencian pruebas de principios de fe, él y ellos quieren que las cosas ocurran como las prescriben, de tal forma que no nos podamos atrincherar en nuestra obediencia a Dios, y los consejos que Él sabiamente ha establecido para su propia gloria. Y si los hijos de Dios son sorprendidos con tal disposición, disputa por la influencia de Satanás sobre ellos, es decir, cuando no creen sino en sus propios términos como Tomás, que en Juan 20:25 reprocha, Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.Si no aceptamos las gracias de la fe ofrecida por Dios, sino que interponemos las condiciones de nuestras propias prescripciones, nos atrapamos a nosotros mismos. Dios puede ser condescendiente con un creyente débil concediéndole lo que era su deber procurar, como lo hace luego con Tomás en el verso 27, pero no hay razón para que se lo conceda al diablo, siendo él un espíritu malicioso e incorregible, cuando él llega preguntando tentadoramente.

3. Esta tentación fue astuta y plausible, parecía sólo buscar el bien de Cristo, su recuperación cuando tenía hambre, su honor y gloria, de tal forma que esta podría ser la oportunidad para dar una demostración completa de que era el Hijo de Dios. Hay una solicitud abierta al mal y también hay una oculta, explicito e implícito, directa e indirecta. Esto último que vemos aquí, no fue una invitación directa y explicita al pecado, sino encubierta, implícita e indirecta, esta suerte de tentaciones son más peligrosas. No había necesidad de declarar el poder de Cristo convirtiendo las piedras en pan ante el diablo, ni bajo su instancia o solicitud. No era necesario ni provechoso. No era necesario para el honor y la gloria de Cristo, ya que esto había sido suficientemente demostrado por la voz del cielo o podría ser evidente para él sin la necesidad de aportar nuevas pruebas. Tampoco era necesario para la reparación de Cristo, porque Él podría ser sostenido por el mismo poder divino por el cual había sido sustentado durante el transcurso de los cuarenta días. Tampoco provechoso, debido a que no había nadie presente sino el diablo, que no pidió esta prueba para satisfacción, sino para hacer reparos y así poder jactarse y obtener ventaja, si Cristo hubiera hecho algo bajo su instancia y dirección. Y en esta peculiar dispensación, todo debía hacerse por la dirección del Espíritu Santo, y no por el espíritu impuro. Voy ahora a la tercera rama.

En tercer lugar, consideremos la respuesta de Cristo que podemos leer en el verso 4, “El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” La respuesta de Cristo no se da a esta parte de la propuesta, “si eres Hijo de Dios”, pero si a la urgente necesidad de su restitución. Lo primero era claro y evidente, la fuerza de la tentación no estaba allí, pero la última parte de esta, fue donde Satanás trató de obtener el mayor provecho, sin embargo, es claramente refutado. La respuesta de Cristo es tomada de Deuteronomio 8:3, y esta respuesta no se da por el bien del tentador, sino por el nuestro, para que sepamos responder en casos similares y rechazar con sabiduría este tipo de tentaciones. En el lugar citado, Moisés habla del maná, y muestra como Dios le dio a su pueblo alimento del cielo, para enseñarles que aunque el pan sea el medio ordinario para sostener al hombre, sin embargo, Dios puede alimentarlo por otros medios, que Él prefiera usar para ese fin. Su Palabra simplemente, o nada, porque todo proviene de su divino poder y virtud, cualquier cosa en la cual Él se quiera complacer para la sustentación del hombre sea ordinario o extraordinario. El tentador había afirmado, que o bien moriría de hambre, o bien convertiría las piedras en pan. Cristo muestra que hay un punto medio entre ambos extremos. Hay otras formas que la sabiduría de Dios ha descubierto, o ha designado por su Palabra, o incluso ha decretado para tal fin y lo usó en el curso de su providencia. Y la respuesta del Señor es elegida adecuadamente, porque el que proveyó cuarenta años para una gran multitud en el desierto, no sustentará a su propio Hijo, quien ahora está ayunando cuarenta días. En las palabras encontramos:

I. Una concesión o aceptación, que ordinariamente el hombre vive de pan; y por lo tanto debe trabajar para ello, y usarlo cuando se pueda obtener.

II. Hay una restricción en la concesión, es decir, que no es sólo de pan: “sino de la Palabra que sale de la boca de Dios.” El asunto es explicar cómo un hombre puede vivir por la Palabra de Dios, o lo que esto significa.

1. Algunos toman la palabra como palabra de precepto, y lo exponen así: si eres fiel a tu deber, Dios será fiel en ser tu proveedor. Porque en cada mandato de Dios, general o particular, hay una promesa expresa o implícita de todo lo necesario, como leemos en Deuteronomio 28:5, “Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.”, y Mateo 6:33, “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.Ahora ciertamente nos podemos apoyar en esta palabra de Dios, evitemos los fijar nuestra mirada en los medios indirectos, y en un camino justo de providencia vamos a dejar el problema en las manos de Dios.

2. Algunos toman la palabra como palabra de promesa, que de hecho es el sustento de los santos, así está expresado en el Salmo 119:111, “Por heredad he tomado tus testimonios para siempre,
Porque son el gozo de mi corazón.
” El pueblo de Dios en un momento de miseria puede hacer fiesta para ellos mismos fuera de las promesas, y cuando aparentemente se mueren de hambre en la creación, estas no sólo traerán paz, gracia y justicia, sino comida y vestido en virtud del pacto.

3. Más bien, yo pienso, que es dado por su palabra providencial o su bendición ordenada, porque así como Dios hizo todas las cosas por su palabra, así Él, “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”, Hebreos 1:3. Su poderosa palabra hace todas las cosas en el mundo, en el Salmo 147:15, 16 leemos, “Él envía su palabra a la tierra; Velozmente corre su palabra. Da la nieve como lana.”, y luego en el verso 18, “Enviará su palabra, y los derretirá.” Así como la palabra de la creación hizo todas las cosas, así también la palabra de la providencia sustenta todas las cosas. Estas palabras son presentadas en el Salmo 107:20, “Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.Esto es dictum factum de acuerdo con Dios, si Él habla, por su palabra todo está hecho, esto lo vemos en Mateo 8:8, “solamente di la palabra, y mi criado sanará.También en Lucas 4:36, “¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen?Sobre José se dice en el Salmo 105:19, “Hasta la hora que se cumplió su palabra, el dicho de Jehová le probó,es decir, su poder e influencia en los corazones de las partes interesadas en la Salvación del Señor. Bien, esto quiere decir, que el poder de sostener la vida no está en el pan, sino en la palabra de Dios, no en los medios, sino en la bendición ordenada por Dios, que puede transmitirse a nosotros por los medios, o sin ellos, como a Dios le plazca. Existe una poderosa palabra que Dios usa para la salud, la fuerza, la sustentación o cualquier efecto concerniente al bien de su pueblo. Él es el gran comandante del mundo, si Él ordena algo se cumple, vete, va, ven y de inmediato llega.

Hasta aquí, usted tiene la historia de la primera tentación. Ahora debemos pasar a las observaciones.

Primera observación, Dios puede dejar a sus hijos y siervos en gran aprieto, vemos al propio Cristo muy hambriento, así Dios también permitió que su pueblo tuviera hambre en el desierto antes de darles el maná. Por lo tanto, en el Salmo 102:23 dice, “El debilitó mi fuerza en el camino; acortó mis días.” Él tiene varias pruebas que usa para ejercitar nuestra fe y otras veces lo hace por medio de fuertes necesidades. Pablo y sus compañeros habían continuado durante catorce días, y no habían tomado nada, Hechos 27:33. Muchas veces, los hijos de Dios son probados, los negocios pueden resultar estancados, y tener muchas bocas que alimentar y sufrir el ingreso de pocos suministros, sin embargo, debemos soportar esto, en realidad ninguno de nosotros es más pobre que Cristo, o más indigente que Cristo.

Segunda observación, el diablo hace una ventaja sobre nuestras necesidades. Cuando Cristo estaba hambriento, entonces el tentador vino a Él, así también viene a nosotros, hay pues tres tipos de tentaciones que él usa contra nosotros, al igual que como hizo con Cristo.

[1]. Suele tentarnos por medios ilícitos para satisfacer nuestra hambre, así lo intentó hacer con Cristo, quien debía ser gobernado por el Espíritu, Satanás pretendió incitarlo a hacer un milagro para satisfacer sus necesidades corporales bajo su dirección, es así como para nosotros la pobreza trae una cadena de tentaciones pecaminosas, en Proverbios 30:9 leemos, “que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios.” Las necesidades traen premura, pero no debemos ir al diablo para ser dirigidos en cómo abastecernos, no sea que nos obligue a poner nuestras manos en los bienes de nuestro prójimo, o a defraudar a nuestro hermano, o traicionar la paz de nuestra conciencia, o hacer algo indigno, sólo para vivir más cómodamente. Tú no puedes alegar necesidad, ni argumentar que es para aliviar tu carga o sustentar la vida, Dios te puede mantener a su manera. Ninguna necesidad puede hacer justificable el pecado. Es necesario que no peques, no es necesario que pidas prestado sobre más de lo que en realidad puedes pagar o que llegues a usar cualquier medio fraudulento para tu sustento. Si los demás son despiadados, tú no debes ser injusto.

[2.] El tentador se esfuerza en conducirnos a cuestionar nuestra adopción, al igual que hizo con la Filiación de Cristo, “Si eres el Hijo de Dios.” No es de extrañar encontrar a Satanás llamando a cuestionar la adopción y la regeneración de los hijos de Dios, porque él pone en duda no sólo nuestra filiación, sino que también osa hacerlo con la de Cristo, incluso aunque esta fue claramente atestiguada un poco antes de la tentación, en Hebreos 12:5 leemos, “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío,” etc. Ciertamente, hay cosas que nos mueven a cuestionar nuestro interés en el amor paternal de Dios, como las aflicciones desnudas que no deberían hacerlo, porque estar sin aflicciones es una señal de ser un bastardo. Dios no tiene hijos ilegítimos, Él tiene hijos que disciplina para su corrección y si estos llegan a degenerar, les deja una disciplina más grande.

[3.] También busca sembrar en nosotros inseguridad y llevarnos a desconfiar de la providencia de Dios, esto mismo intentó producir en Cristo, o al menos conseguir algo que pareciera que podría ser tolerado por el Señor, como el trabajo de producir un milagro. Ciertamente, esta es una tentación frecuente de Satanás, obrar en nosotros una desestimación de la bondad y el cuidado de Dios y hacernos concentrar por completo en nuestro deseo. La sensación que viene sobre nosotros del deseo puede ser un medio para humillarnos, para impulsarnos a la oración, pero no debería una tentación engendrar en nosotros la ingratitud, o llevarnos a murmurar contra la providencia de Dios, o cualquier inquietud o inestabilidad en nuestras mentes. Y a pesar de que pueden llegar a ser muy punzantes, aún debemos recordar que Dios es bueno para con los que tienen un corazón limpio, esto lo aprendemos en el Salmo 73:1. Dios es en sí mismo toda la suficiencia, él realmente sabe de lo que tenemos necesidad, y lo que es más apto para nosotros, el Señor está comprometido por su providencia general como el fiel Creador, como nos enseña el apóstol en 1 Pedro 4:19, “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien,” pero de una forma mucho más especial está comprometido con nosotros como Padre:

En Mateo 6:32 leemos, “pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.” También las Escrituras dan testimonio de su fiel promesa, Hebreos 13:5, “porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.” Y mientras le temamos Él nos dará todo lo bueno, Salmo 34: 9, 10, “Temed a Jehová, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen. Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.” Y también a los que caminan en integridad, Salmo 84:11, “Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.” Búscalo por medio de la oración, Mateo 7:7, “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.”

Pero es posible que usted me señale que sólo predico para los pobres y desprovistos. A esto respondo, hablo como mi tema me guía, este es el que pone el punto en general, así pues tengamos presente que Satanás hace una ventaja de nuestra condición. Cristo tenía poder para hacer lo que él sugirió, cada condición tiene sus propias trampas, una condición de abundancia más que nada, esto lo aprendemos en el Salmo 69:22, “Sea su convite delante de ellos por lazo, y lo que es para bien, por tropiezo.” Él esconde sus lazos y trampas para dejar cautivas nuestras almas, en todas las comodidades que los hombres disfrutan, tienden a enorgullecerse, a olvidar a Dios, a ser despiadados con los demás que quieren lo que ellos disfrutan, vivir en placeres vanos y olvidarse de la eternidad, vivir en una seguridad pecaminosa, en el descuido de los deberes cristianos, ser esclavizado por las satisfacciones sensuales, ser superficial y frío en la oración. Este exceso y plenitud de comodidades mundanas son mucho más peligrosas que nuestra hambre.

Tercera observación, en la tentación, Satanás intenta ayudar a quienes son tentados.

Ofrece una fiesta en mejores condiciones, tal cual como aquí, donde él parece ser cuidadoso de tener el pan reservado para Cristo en su necesidad, sí, pretende evidenciar respeto por su gloria, y “gentilmente” promueve que se manifieste como el Hijo de Dios, gracias al milagro que él le prescribió. Esta es una aparente ternura, aconseja a Cristo sobre cómo puede mantener su vida y su salud, esta fue la trampa que le tendió. De igual forma se ocupó de nuestros primeros padres, busca debilitar la reputación del amor y la bondad de Dios hacia el hombre y engendrar en la mente de la mujer una buena opinión de sí misma. Él le mostró a ella que sus sugestiones podría causarle una gran impresión, así maneja todo su discurso con ella, haciéndole pensar que todos los consejos que le dio procedieron de su amor y afecto hacia ella y su esposo, fingiendo un deseo más que ordinario y aparentando cuidar del bien del hombre, esto lo encontramos en Génesis 3:5, donde le engañó como si él pudiera dirigirlo a ser el equivalente de Dios mismo, así que todavía trata con nosotros ¡desgraciadamente! Pues de lo contrario, “en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave,” Proverbios 1:17. Él cubre la trampa tendida para la destrucción del hombre con una fingida pretensión de amor y supuestamente para hacer avanzar al hombre en conseguir una mayor felicidad, así es como finge desear el bien de aquellos a quienes anhela destruir por completo. Él persuade al codicioso con ganancias deshonestas, que a la larga resulta en una verdadera pérdida, al sensual, con placeres vanos, que finalmente terminan siendo para un gran dolor del cuerpo y el alma, a los ambiciosos con honores, que realmente tienden a su desgracia. Siempre confíe en Dios, pero no crea en el diablo, que promueve la destrucción del hombre bajo el pretexto de su bien y felicidad. ¿Cómo podría Satanás y sus instrumentos ubicarnos sobre algo que sea realmente bueno para nosotros?

Cuarta observación, Satanás usa primero tentaciones que son más plausibles. Al principio el no viene apresuradamente a proponernos, te daré esto o aquello “si postrado me adoras,” él aparenta, muestra que sólo pretende ser considerado ante la necesidad de que Cristo sea reparado debido a su ayuno, y conseguir una demostración de su filiación al Padre. Son pocos o incluso ningunos están tan desesperados al principio como para saltar inmediatamente al infierno, por lo tanto, el diablo comienza usando las tentaciones menores. Primero los hombres comienzan con perversidades menores, ellos juegan al borde del infierno, un hombre al principio se siente agradado por la compañía, luego se instala un poco en algunos lugares donde se llevan a cabo reuniones alegres con sus compañeros, luego entra en una confederación de perversión, hasta que finalmente trae la ruina total sobre sí mismo, y lo que fue una amistad honesta al principio se torna en una perversa compañía y una destrucción segura al final. Inicialmente, un hombre juega para recrearse, luego se aventura a apostar uno o dos chelines, y después cae bajo la brujería del juego, perdiendo todo sentido de ahorro, honestidad y crédito. Así también, al principio un hombre se libera así mismo de algún deber, luego esa concesión se convierte en una tolerancia arraigada, y Dios es arrojado fuera de su vida íntima, y su corazón se vuelve muerto, seco y sin savia. El pecado no se detiene, es de naturaleza multiplicable y avanzamos de un grado a otro, de esta forma sólo necesitamos un poco de lujuria para abrir la puerta a una mayor, ya que los leños pequeños prenden fuego a los más grandes.

Quinta observación, no hay forma de vencer las tentaciones de Satanás, sino por la firme convicción de la suficiencia de Dios y la nada de la criatura.

[1]. Necesitamos una sólida convicción de nuestra necesidad de depender de Dios y un entendimiento claro de que Él es suficiente.

Génesis 17:1, “Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.” No necesitamos deformarnos, ni saltarnos el turno que nos corresponde, Él es suficiente para ayudarnos, defendernos o recompensarnos, él puede extendernos su ayuda sin la necesidad de usar medios, aunque no veamos suministros ante nuestros sentidos, o grandes montones bajo nuestro cuidado. Dios sabe cuando no sabemos cómo librarnos, 2 Pedro 2:9 “sabe el Señor librar de tentación a los piadosos,etc., o por medios que son contrarios a nuestra necesidad, como por ejemplo curando los ojos con arcilla y saliva. Él puede hacer que un pequeño recurso llegue lejos, como fue el caso de los jóvenes a quienes bendijo en su esfuerzo, Daniel 1:15, o como ocurrió con el barril y la harina de la viuda cuando Él hizo que estos no pararan de rendir, 1 Reyes 17:14, por su poder fueron saciados cinco mil con unos pocos panes de cebada y algunos peces, Mateo 14:21. Pero desde otra cara, Él puede hacer que la abundancia no sea rentable, Lucas 12:15, “la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” Ningún medio es valioso a menos que Dios se plazca en usarlo para bendecir, por lo tanto, no debemos desconfiar de su providencia, ni debemos intentar nada sin la autorización del Señor, no sea que lo ofendamos y provoquemos que retire su bendición.

[2]. La nada de la criatura, “No sólo de pan.” No es nada en comparación a Dios, no es nada fuera de Dios, nada en oposición a Dios. No debería ser nada en nuestra estima, en la medida en que se crea algo separado de Dios, o en competencia con Dios. Isaías 40:17, “Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es”, Job 6:21, “Ahora no sois nada.” Todos los amigos juntos no pueden ayudar, nuestros enemigos no pueden lastimarnos, en ninguno de estos dos casos son algo, Isaías 34:12, “todos sus grandes serán nada.En cuanto a los resultados que el mundo promete a sus amantes engañados, todo es como nada, no sólo que no puede hacer nada por nuestras necesitadas almas para liberarnos del pecado, no puede hacer nada para la tranquilidad y verdadera paz de nuestras conciencias heridas, nada para que seamos aceptados por Dios, nada que nos puede fortalecer contra las corrupciones y las tentaciones, nada a la hora de la muerte, pero tampoco puede hacer nada por nosotros en nuestro tiempo de vida, nada puede aliviarnos y satisfacernos en este mundo sin Dios. Por lo tanto, Dios todavía debe ser visto como nuestro dueño y a Él le debemos toda nuestra confianza.

Soli Deo Gloria

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